divendres, 19 de maig de 2017

«Los emprendedores de hoy son más éticos que los de hace diez años»

Iñaki Ortega (Bilbao, 1972) es doctor en Economía y director de Deusto Business School en Madrid. Ha ejercido además en política y ha fundado y dirigido varias empresas. Pero, ante todo, se define como emprendedor. No en vano, es una de las referencias en Iberoamérica y el diario Expansión lo ha incluido entre los 50 mayores expertos en transformación digital en España. Conversamos sobre la fuerza de los nuevos talentos y su capacidad para transformar las reglas del juego.

«La tecnología es lo que está permitiendo a los jóvenes reinventar el capitalismo»
«Valores como la diversidad son consustanciales a cualquier 'millennial' que quiere montar una empresa»

Llevas muchos años impartiendo emprendimiento. ¿Qué les preguntabas antes a tus alumnos y qué les preguntas hoy?
Hace diez años, en su primera clase, les decía: ¿Conocéis a un emprendedor? Generalmente, mis alumnos sudamericanos levantaban la mano. Ellos ya habían conocido unas cuantas crisis, muchos habían tenido que emprender por necesidad. Los españoles, ninguno. Ahora, la pregunta es: «Los emprendedores están reinventando el capitalismo: ¿en qué sectores?». Las respuestas son masivas e inmediatas: Airbnb, Uber… Sale mucho más fácil. Hemos pasado de tener que explicar qué es un emprendedor a, simplemente, recordar que los emprendedores de ahora son los actores protagonistas del momento.

¿No lo eran hace diez años?
No. Antes –y hablo siempre de un emprendedor de oportunidad, de la economía de la innovación–, primero estudiaba, luego adquiría experiencia y montaba algo ya con treinta y pico años. Los de hoy ya están emprendiendo con veinticuatro. La precocidad hoy es un elemento a destacar, tiene que ver con el momento: ahora es posible la inmediatez. Hace diez años, la figura del emprendedor era lejana. La gente veía referencias como Steve Jobs. Hoy están mucho más cerca. La gente que monta Wallapop o Vivalia son tipos como tú.

Las tecnologías permiten esa inmediatez.
Absolutamente. No se entiende el momento actual de empoderamiento del mundo emprendedor sin la tecnología. Es una de las claves de este momento. La tecnología ha conseguido que vivamos un momento económico que supera lo económico, que capilariza a la sociedad. Es el empoderamiento de la juventud. Por primera vez en la historia, cualquier joven tiene las herramientas para cambiar el mundo, da igual dónde esté o dónde haya nacido. A lo largo de la historia, la juventud se ha valido de las revoluciones para el cambio, pero tenía que ser en un momento determinado, siempre apoyados por unas élites que la utilizaban. Hoy, gracias a la tecnología, el cambio se puede lograr en cualquier momento, por cualquier persona. Y ese empoderamiento tiene un vehículo, que es el emprendimiento. Nunca antes había pasado en la historia.

¿Qué aporta exactamente la tecnología a una revolución?
Te permite hacer las cosas rápido, escalarlas, saltar las barreras de entrada a un mercado. Antes era imposible entrar en las telecomunicaciones, la banca o la energía. Por ejemplo, el caso de WhatsApp: un ucraniano que emigra a California y monta el sistema de mensajería más importante del mundo actual. Que te permite hablar instantáneamente con personas de los cinco continentes. Ya no hay barreras de entrada. Y eso lo ha permitido la tecnología. Los jóvenes, además, dominan un lenguaje que no dominan sus mayores: 3D, cloud, big data, Snapchat, programación, código… Quien sabe de eso es la generación más joven. Y eso es una gran noticia.

¿Por qué?
Porque eso les deja reinventar el capitalismo. Y, o lo reinventan, o revienta. El modelo productivo debe cambiar porque cambian las costumbres. Antes estaba basado en un capitalismo muy a la americana, y también muy a la española. Nuestro desarrollismo de los 70 y los 80 se basaba en tener casa, coche, veranear… Era la base de la economía, en el sentido de que era la base para tener todo eso. Y si te esforzabas, lo tenías. Causa– efecto. Y ese paradigma revienta: de pronto, el esfuerzo no siempre es suficiente. Y no hay recursos para todos. Y como guinda, la crisis llega y pone patas arriba todo eso. Y especialmente los jóvenes de veintitantos, los millennials, empiezan a migrar hacia otra forma de ser y de comportarse. Pasan del «querer tener» al «querer usar». Y esa es, en definitiva, la economía colaborativa. Y eso cambia el modelo productivo.

Entonces, ¿es un cambio coyuntural, movido por la necesidad de un estado de crisis?
En parte, sí, y eso no es malo. Pero no es todo. También entra otro vector muy importante, que es la disrupción tecnológica.

Y el mercado tradicional ¿permite que esa disrupción se dé al ritmo que debería?
Yo creo que el cambio se está dando mucho más rápido de lo que nos damos cuenta, porque ahora estamos en el ojo del huracán. Es un tornado en el que, a menos que te choque un objeto, no sabes realmente lo que está pasando fuera. En la lista de las empresas más importantes de Forbes, ahora ocupan los chinos los primeros puestos. En las escuelas de negocio, ya no impera el eje atlántico, ahora es el eje pacífico. Y en solo cinco años.
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Pero el modelo tradicional parece empeñado en poner palos en las ruedas a empresas como Airbnb o Uber.
Estamos en un momento en el que confluyen lo que no acaba de morir y lo que no acaba de nacer. Eso ha pasado en crisis anteriores. Estamos en lo que yo llamo «el cuarto de hora». El establishment se revuelve frente a lo que viene. En Deusto Business School nos referimos a «los insurgentes contra los incumbentes». Los que ya están desde antes no quieren perder el statu quo. Y los insurgentes les meten presión. Hacer lobby entre las empresas de turismo para que no se permitan los apartamentos turísticos es estéril, por ejemplo. O prohibir Uber. El otro día lo decía el presidente de la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia [CNMC]: «Es como querer tapar el sol con el dedo pulgar. Tal vez logres que no te ciegue temporalmente, pero el sol sigue ahí».

Hablamos de un cambio económico generacional movido por la tecnología. ¿También por los valores?
El emprendedor de hoy no solo es nativo en tecnología. También en un nuevo mundo de valores. No hay que decirle nada. Lo tiene clarísimo.

¿Es más ético el emprendedor joven de hoy que el de hace tres lustros?
Rotundamente, sí. El emprendedor de antes venía de una empresa en la que sabía que si progresaba, ascendía. Y no veía lo que se quedaba por el camino. No adquiría esa conciencia, vivía en la protección de su empresa. Y vivía para trabajar. El de hoy, trabaja para vivir. Esta generación ha sufrido una crisis, mientras sus hermanos mayores solo sabían que si trabajaban, subían. Por eso los de hoy han visto lo que pasa ahí fuera realmente. Y no quieren que vuelva a sucederles, ni a ellos ni a nadie. Añade que el ocio, no en sentido peyorativo, sino la vida fuera de una oficina, es ahora más accesible. Ahí están los contratos no por horas sino por proyectos, las jornadas flexibles, el teletrabajo… Son cosas que se van instalando, porque está cambiando la mentalidad.

¿Eso significa que las generaciones anteriores carecían de valores?
No, pero te pongo un ejemplo: para los emprendedores jóvenes, la diversidad es consustancial; no se lo plantean. Los que tenemos cierta edad defendemos la diversidad, queremos ser inclusivos, pero lo forzamos, porque venimos de otra cultura. Para ellos, el mundo es más global, más pequeño, han tenido más oportunidades de viajar, de conocer otras formas de pensar, también por las redes sociales. Hablamos de una generación que el primer presidente de Estados Unidos que ha conocido, teniendo uso de razón, es negro. Eso es un avance magnífico, en un país que hace no tanto discriminaba a las personas de color incluso a la hora de subir a un autobús. Que su presidente sea hijo de un nigeriano es, sin duda, un cambio. Pero esta generación ha crecido con eso, por eso para ellos no es un cambio: es lo normal. También que haya derechos civiles como el matrimonio homosexual. Es un logro para nosotros, un cambio cultural. Pero, para las nuevas generaciones, es lo que tiene que ser, no lo conciben de otra manera. Por eso los emprendedores de hoy trasladan esos valores a sus empresas como algo natural.

Da la impresión de que las empresas tradicionales, dirigidas por gente más experimentada, tienen que aprender mucho de los nuevos emprendedores.
Lo decía el economista Clayton Christensen durante sus clases en Harvard: «Las empresas diseñadas para triunfar en el siglo XX están abocadas a fracasar en el siglo XXI»… A no ser que adopten la mentalidad de las startups. Es decir: de los nuevos emprendedores, la nueva generación y los nuevos valores.


Por tanto, joven emprendedor ya no es lo mismo que emprendedor joven. Es casi una marca, una definición en sí misma.
Esto no es el típico canto a la juventud de siempre. Los de más edad podemos intentar ser como los jóvenes emprendedores, pero son ellos quienes ejemplifican los nuevos valores. Ya no son las generaciones posteriores las que enseñamos a las venideras. Es al revés. Ya no es el canto poético a la belleza de la juventud, a lo efímero. No. La juventud, ahora más que nunca, es el poder en este cambio.

¿Esto se refleja también en los valores de las nuevas marcas que surgen?
Absolutamente. Con las nuevas tecnologías, con las redes sociales, con la capacidad infinita de comunicación que tenemos ahora, los jóvenes emprendedores tienen asumido que su control es otro. Cualquier review [reseña] de un usuario de Airbnb o de Tripadvisor puede encumbrar o hundir un negocio hotelero. Si una firma de zapatillas explota a sus trabajadores en un país asiático, el resto del mundo se puede enterar inmediatamente. Por eso los jóvenes están empoderados. Porque tienen las herramientas para cambiar las cosas, para opinar sobre un producto y que los escuchen. Para vigilar y controlar. Ese es el cambio de mentalidad. También el de los jóvenes emprendedores que crean una empresa, una marca, cuando aplican valores. Cuando se empoderan los de abajo, o sea, los jóvenes, los de arriba son mejores.

¿Hay entonces un efecto arrastre por parte de la generación actual respecto a la anterior en cuanto a valores, a ética?
Puede ser por convicción, por oportunidad o por necesidad, pero efectivamente, así está siendo. Lo importante es que vamos hacia marcas nuevas más éticas y marcas tradicionales que se vuelven más éticas. Que asumen como propio el cuidado del medio ambiente, la sostenibilidad, la defensa de los derechos humanos, la modernización de la sociedad… Lo que importa es la consecuencia de todo esto: vamos a un mundo mejor.
Puedes encontrar esta y otras entrevistas y reportajes en el número especial elaborado por Ethic y 21gramos.
http://ethic.es/2016/09/los-emprendedores-de-hoy-son-mas-eticos-que-los-de-hace-diez-anos/

dijous, 18 de maig de 2017

La Economía del Bien Común: un modelo alternativo cada vez más sólido.Joan Ramón Sanchís

El economista francés Joan Tirole ha publicado un nuevo libro
16 de mayo de 2017

La Economía del Bien Común: un modelo alternativo cada vez más sólido

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Los detractores de la Economía del Bien Común (EBC), sobre todo los procedentes del campo del neoliberalismo, lo tienen ahora más difícil desde que Jean Tirole, economista reconocido y Premio Nobel 2014, haya publicado su libro titulado “La Economía del Bien Común”.

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La Economía del Bien Común: un modelo alternativo cada vez más sólido
Foto: ppudmiap cc  
Una de las principales críticas al modelo de la EBC es que ha sido formulado por una persona, Christian Felber, que no es economista, y que en su libro, Felber plantea un modelo económico sin ningún fundamento procedente de la Teoría Económica. Pues bien, con el planteamiento de Tirole, esta crítica ya no se sostiene. El nuevo libro sobre la EBC del economista francés es sin ninguna duda un tratado económico que da respuesta a los grandes retos actuales de la economía basándose en los principios y valores del modelo de la EBC formulado por Felber. Describe los problemas de la ecología, del empleo y el desempleo, del déficit y la deuda pública, de la competitividad de las empresas, de la innovación y de otros múltiples aspectos más, dando respuesta a todos ellos a través de los criterios de la EBC. Supone, sin ninguna duda, una gran aportación teórica desde el campo académico a este nuevo enfoque económico y social y da sustento a la gran mayoría de los planteamientos que Felber define en su libro de 2010.

La EBC es un modelo que engloba las diferentes visiones críticas y alternativas que sobre la economía ortodoxa, dominada por el neoliberalismo, han estado surgiendo durante estos últimos años, sobre todo a raiz de la crisis financiera y económica de 2008: la economía circular, la economía sostenible, la economía azul, la economía ecológica, la economía participativa, la Teoría del decrecimiento, la Teoría de los Stakeholders, la Ética en los negocios, la Responsabilidad Social Empresaria, … Además, incluye también las visiones de los planteamos ya clásicos pero críticos con el sistema capitalista como la Economía Social, el Cooperativismo, el Tercer Sector, la Economía Solidaria, … Como el propio Felber reconoce, la EBC no inventa nada nuevo. Pero tiene el gran mérito de ser capaz de integrar de manera holística (global e interconectada) todos estos enfoques, haciendo una interesantísima aportación práctica. El gran mérito de Felber es que plantea instrumentos de medida concretos, de fácil aplicación, y que a la vez crea una red de empresas y de personas fuertemente comprometidas con el modelo. Esta es, desde mi punto de vista, la gran aportación de Felber. El Balance del Bien Común y la Matriz del Bien Común desde el punto de vista microeconómico, y el Producto del Bien Común desde el punto de vista macroeconómico, son instrumentos de una enorme aplicación práctica. Aunque habrá que ir afinando en su concreción y especificación según sectores, tipos de empresas, nivel de la propiedad, etc., representan en estos momentos herramientas al servicio de la economía de enorme utilidad.
De hecho, la EBC se ha ido consolidando precisamente en torno a estas herramientas y a partir de toda una amplia red de relaciones basada en los denominados campos de energía (redes regionales y locales de la EBC), Círculos de actores (redes de competencia), empresas y organizaciones, municipios y regiones y Círculos de coordinación y coordinados en torno a la Asociación Federal Española para el Fomento de la Economía del Bien Común.

Queremos destacar el caso de las empresas que están implantando ya el modelo de la EBC. Son ya cerca de mil empresas en todo el mundo, desde que iniciaran el proceso las 100 empresas pioneras en el 2010, lo que nos da una idea de su grado de aplicación. Entre las empresas que lo están implantando, se incluyen empresas privadas con ánimo de lucro (sociedades anónimas, sociedades limitadas, cooperativas, ...), organizaciones sin ánimo de lucro (asociaciones, fundaciones, ONGs, ...) y administraciones públicas (ayuntamientos).

Del 17 de mayo al 21 de junio de 2017
Por El Salmón Contracorriente
El sistema económico dominante se ha convertido en una maquinaria dispuesta a destruir el...   más +
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Este aspecto es especialmente importante, pues muchas de las alternativas e iniciativas económicas que ha ido surgiendo, suelen centrarse en determinados tipos concretos de organizaciones. La iniciativa de las BCorp, por ejemplo, solo es aplicable a empresas privadas con ánimo de lucro, quedando fuera las Organizaciones No Lucrativas y las Empresa Públicas. La Economía Social se ha centrado históricamente en determinadas formas jurídicas (cooperativas, sociedades laborales y entidades no lucrativas), descartando a las empresas públicas y a las empresas privadas capitalistas. La EBC incluye a todas las formas jurídicas que pueden tomar las organizaciones (públicas, privadas con ánimo de lucro y privadas sin ánimo de lucro), lo que lo convierte en un modelo global e integrado.

Cuando hablamos del modelo de la EBC estamos hablando ya de un modelo con una implantación, que permite el contraste de las hipótesis sobre las que se sustenta. Sin duda aún es necesario un gran esfuerzo y una adaptación constante a las particularidades geográficas, sectoriales y societarias, pero que ya tiene un cierto rodaje. Podamos afirmar, por tanto, sin dudas, que estamos ante un modelo de empresa sostenible y socialmente responsable que puede contribuir con su implantación a un cambio en profundidad del sistema económico y del modelo productivo actuales. El esfuerzo merece la pena.

Jean Tirole y la economía del bien común

Jean Tirole y la economía del bien común

Jean Tirole
Born: 9 August 1953, Troyes, France
Affiliation at the time of the award: Toulouse School of Economics (TSE), Toulouse, France
Prize motivation: "for his analysis of market power and regulation"
Field: industrial organization, microeconomics

Recientemente se ha editado la traducción al castellano del libro :La economia del bien común

Este libro parte, pues, del principio siguiente: ya seamos políticos, empresarios, asalariados, parados, trabajadores independientes, altos funcionarios, agricultores, investigadores, sea cual sea el lugar que ocupemos en la sociedad, todos reaccionamos a los incentivos a los que nos enfrentamos. Estos incentivos —materiales o sociales—, unidos a nuestras preferencias, definen nuestro comportamiento. Un comportamiento que puede ir en contra del interés colectivo. Esa es la razón por la que la búsqueda del bien común pasa en gran medida por la creación de instituciones cuyo objetivo sea conciliar en la medida de lo posible el interés individual y el interés general. En este sentido, la economía de mercado no es en absoluto una finalidad. Es, como mucho, un instrumento, y un instrumento muy imperfecto, si se tiene en cuenta la discrepancia que puede haber entre el interés privado de los individuos, los grupos sociales o las naciones y el interés general.

Este libro no es ni una lección magistral ni una plantilla de respuestas, sino, como la investigación, un instrumento de análisis. Y trasluce una visión personal de lo que es la ciencia económica, el modo en que se elabora y lo que ella implica. La visión que surge de una investigación basada en el enfrentamiento entre la teoría y la práctica y de una organización de la sociedad que reconoce tanto las virtudes del mercado como su necesaria regulación. El lector podrá estar en desacuerdo con determinadas conclusiones, por no decir con la mayoría de ellas; pero me gustaría que, incluso en esta hipótesis, halle en la argumentación de esta obra materia de reflexión. Mi objetivo es que desee comprender mejor el mundo económico que lo rodea, que su curiosidad le lleve a mirar al otro lado del espejo.
La economía del bien común ambiciona también compartir mi pasión por una disciplina, la economía, ventana abierta a nuestro mundo. Hasta que, a los 21 o 22 años, no asistí a mi primer curso de economía, mi único contacto con esa materia era el que me proporcionaban los medios de comunicación. Intentaba comprender la sociedad. Me gustaba el rigor de las matemáticas o de la física y me apasionaban las ciencias humanas y sociales, la filosofía, la historia, la psicología... Enseguida me cautivó la economía, pues combina el enfoque cuantitativo con el estudio de los comportamientos humanos individuales y colectivos. Pronto me di cuenta de que la economía me abría a un mundo que entendía mal y me ofrecía una doble oportunidad: enfrentarme a problemas exigentes y apasionantes desde el punto de vista intelectual y contribuir a la toma de decisiones en el ámbito público y en el privado. La economía no solo documenta y analiza los comportamientos individuales y colectivos, también aspira a mejorar el mundo emitiendo recomendaciones de política económica.
El libro se articula en torno a cinco grandes temas. 
-El primero trata de la relación de la sociedad con la economía en su calidad de disciplina y paradigma. 
-El segundo está dedicado a la profesión de economista, desde su labor cotidiana como investigador hasta su implicación en la sociedad. 
-Nuestras instituciones, Estado y mercado, centran el tercer tema situándolas en su dimensión económica. 
-El cuarto tema ofrece elementos de reflexión sobre cuatro grandes desafíos macroeconómicos que constituyen el núcleo de las preocupaciones actuales: el clima, el paro, el euro y las finanzas. 
-El quinto trata de un conjunto de cuestiones microeconómicas que tienen, sin duda, menos eco en el debate público, pero que son esenciales para nuestra vida cotidiana y para el futuro de nuestra sociedad. Reagrupadas bajo el título de desafío industrial, incluyen la política de la competencia y la política industrial, la revolución digital —sus nuevos modelos económicos y sus desafíos para la sociedad—, la innovación y la regulación sectorial.

http://www.megustaleer.com/libro/la-economia-del-bien-comun/ES0149116/fragmento/

Jean Tirole 

Jean Tirole was born in Troyes in France. After having studied engineering at the Ecole Polytechnique and Ecole Nationale des Ponts et Chaussées in Paris, he turned his interests to economics and mathematics. In 1981 he received his doctorate in economics from the Massachusetts Institute of Technology in Cambridge, Massachusetts in the US. He maintained his connections to MIT, in part as a professor of economics from 1984 to 1991. Since 1992 he has worked at the School of Economics at the University of Toulouse in France.
Research is largely a question of motivation and passion. The intellectual environment is absolutely vital, not only for learning and updating knowledge, but also for motivation. During my career I have been extremely fortunate to "find myself at the right place at the right time" and also to benefit from working with exceptional colleagues and students of the highest caliber, from whom I have learned very much and who often became dear friends. I may just have been very lucky, but I never regretted my early choice of a career as a researcher. As I said in my Banquet speech, wisdom now forces me to return as soon as possible to my previous activities, to the colleagues to whom I am indebted for the Prize, in short to the wonderful life of a researcher.
 http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/economic-sciences/laureates/2014/tirole-bio.html
If markets dominated by a small number of companies are left unregulated, society often suffers negative consequences. Prices can become unjustifiably high and new companies can be prevented from entering the market. Since the mid-1980s, Jean Tirole has worked to develop a coherent theory, for example showing that regulation should be adapted to suit specific conditions in each industry. Based on game theory and other theories, he has also suggested a framework for designing regulations and has applied it to a number of industries, from banking to telecommunications.
http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/economic-sciences/laureates/2014/tirole-facts.html

Links to other sites


Books

Dewatripont, M., Rochet, J. and Tirole, J. (2010) Balancing the Banks: Global Lessons from the Financial Crisis, Princeton University Press
Laffont, J-J. and Tirole, J. (1999) Competition in Telecommunications, MIT Press
Laffont, J-J. and Tirole, J. (1993) A Theory of Incentives in Procurement and Regulation, MIT Press 
Tirole, J. (1988) The Theory of Industrial Organization, MIT Press
Lecture

Edición original en Francés 29-5-2016
http://articulosclaves.blogspot.com.es/2016/06/economia-del-bien-comuneconomie-du-bien.html

Jean Tirole, científico polifacético por M.Conthe10-2014
http://brujulaeconomica.blogspot.com.es/2016/09/jean-tirole-por-manuel-conthe.html


Premio nobel 2014

JEAN TIROLE: MARKET POWER AND REGULATION

Jean Tirole’s research is characterized by respect for the particulars of different markets and the skillful use of new analytical methods in the economic sciences. He has developed deep analytical results about the essential nature of imperfect competition and contracting under asymmetric information. Tirole has also distilled his own and others’ results into a unified framework for teaching, policy advice, and continued research. His contributions provide a splendid example of how economic theory can be of great practical significance.

https://www.nobelprize.org/nobel_prizes/economic-sciences/laureates/2014/advanced-economicsciences2014.pdf


Articulo de Gerard Llobet 14-10-2014    

Premio nobel 2014: enlaces a los articulos mas importantes:

http://brujulaeconomica.blogspot.com.es/2014/10/n-474-jean-tirole-premio-nobel-economia.html

Reseña editorial

Cuando Tirole ganó en 2014 el Premio Nobel de Economía, pasó a verse detenido en la calle por perfectos desconocidos que le pedían que comentara las cuestiones del día. Su paso de ser un economista académico a un intelectual público lo llevó a reflexionar sobre el papel que desempeña el economista en la sociedad. Así surgió Economía del bien común, un apasionado manifiesto a favor de un mundo en el que la economía, lejos de considerarse una «ciencia lúgubre», se vea como una fuerza positiva a favor del bien común.
El lector penetra en el laboratorio de uno de los economistas más influyentes del mundo, que responde a todas las preguntas que nos planteamos hoy sobre el estado de la economía: universo digital, empleo, cambio climático, Europa, papel del Estado, etcétera, con el fin de ofrecernos soluciones de futuro. Accesible e instructivo sin resultar aleccionador, este ensayo revela el afán comunicativo de un hombre que aspira a conciliarnos bajo el signo de la inteligencia.

Reseñas:
«En su primer libro dirigido al gran público, Tirole se ha propuesto restablecer la paz en todos los frentes del debate económico. Los afronta con valentía, paciencia e infinito afán pedagógico.»
Antoine Reverchon, Le Monde




¿Qué ha sido del bien común?

Desde el rotundo fracaso económico, cultural, social y medioambiental de las economías planificadas, desde la caída del muro de Berlín y la metamorfosis económica de China, la economía de mercado ha pasado a ser el modelo dominante, por no decir exclusivo, de organización de nuestras sociedades. Incluso en el «mundo libre», el poder político ha perdido su influencia en favor del mercado y de una serie de nuevos actores. Las privatizaciones, la apertura a la competencia, la globalización, el sistemático uso de las subastas para los contratos públicos restringen el ámbito de la decisión pública. Y el aparato judicial y las autoridades independientes de regulación, órganos no sometidos a la primacía de lo político, se han convertido en actores imprescindibles.

Sin embargo, la victoria de la economía de mercado solo ha sido una victoria a medias, pues no se ha ganado a la gente. La supremacía del mercado, que solo cuenta con la confianza de una pequeña minoría de nuestros conciudadanos, se acepta con un fatalismo unido, en algunos casos, a la indignación. Una crítica poco precisa denuncia el triunfo de la economía sobre los valores humanistas, un mundo sin piedad ni compasión entregado al interés privado, la desintegración del vínculo social y de los valores ligados a la dignidad humana, el repliegue de lo político y del servicio público, o la falta de sostenibilidad de nuestro medioambiente. Un eslogan popular que traspasa las fronteras nos recuerda que «el mundo no es una mercancía». Todos estos dilemas resuenan con particular intensidad en el contexto actual marcado por la crisis financiera, el aumento del paro y las desigualdades, la incapacidad de nuestros dirigentes de hacer frente al cambio climático, la fragilidad de la construcción europea, la inestabilidad geopolítica y la crisis de los migrantes que de ella resulta, así como por el auge de los populismos en todo el mundo.

¿Qué ha sido de la búsqueda del bien común? ¿En qué medida la economía puede contribuir a su realización?
Definir el bien común, ese al que aspiramos para nuestra sociedad, requiere, al menos en parte, un juicio de valor. Dicho juicio puede reflejar nuestras preferencias, nuestro grado de información, así como el lugar que ocupamos en la sociedad. Aunque estemos de acuerdo en que esos objetivos son deseables, podemos ponderar de diferente modo la equidad, el poder adquisitivo, el medioambiente, la importancia que concedamos al trabajo o a nuestra vida privada. Por no hablar de otras dimensiones como los valores morales, la religión o la espiritualidad sobre las que puede haber opiniones profundamente divergentes.
Sin embargo, es posible eliminar parte de la arbitrariedad inherente al ejercicio de definir el bien común. La reflexión intelectual nos ofrece una buena introducción en la materia. Suponga que usted aún no ha nacido y que, por lo tanto, no conoce el lugar que le va a ser reservado en la sociedad: ni sus genes, ni su medio familiar, social, ético, religioso, nacional... Y plantéese la pregunta: «¿En qué sociedad me gustaría vivir, sabiendo que podría ser un hombre o una mujer, estar dotado de buena o mala salud, haber nacido en el seno de una familia acomodada o pobre, instruida o poco cultivada, atea o creyente, crecer en el centro de París o en Lozère, querer realizarme a través del trabajo u optar por otro estilo de vida, etcétera?». Ese modo de interrogarse, de hacer abstracción del lugar que se ocupa en la sociedad y de los atributos que se poseen, de situarse «tras el velo de la ignorancia», es producto de una larga tradición intelectual, inaugurada en Inglaterra en el siglo XVII por Thomas Hobbes y John Locke, que prosiguió en la Europa continental en el siglo XVIII con Immanuel Kant y Jean-Jacques Rousseau (y su contrato social) y que se ha renovado recientemente en Estados Unidos con la teoría de la justicia del filósofo John Rawls (1971) y la comparación interpersonal de los bienestares del economista John Harsanyi (1955).

. ¿QUÉ DIFICULTA NUESTRA COMPRENSIÓN DE LA ECONOMÍA?

Los psicólogos y los filósofos se han interesado desde siempre en los resortes que se ponen en marcha a la hora de formarnos nuestras creencias. Existen numerosos sesgos cognitivos que nos ayudan (lo que explica sin duda su existencia) y nos perjudican a la vez. A lo largo de este libro nos encontraremos con ellos y afectarán a nuestra comprensión de los fenómenos económicos y a nuestra visión de la sociedad. En pocas palabras: está lo que vemos, o queremos ver, y la realidad.

http://www.megustaleer.com/libro/la-economia-del-bien-comun/ES0149116

http://www.expansion.com/economia/2017/05/05/590b7b42ca4741fe068b45bd.html?utm_content=buffer8c8a1&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer

"Uno de los grandes retos de las sociedades de este comienzo del siglo XXI: Hay que educar a la gente en economía. El populismo explota miedos infundados". 

Jean Tirole Tirole, con un discurso regeneracionista con ciertos parecidos al que otros economistas han reclamado para España en los últimos años, pide "agencias independientes" (para controlar de forma efectiva el poder) y "más educación financiera" (para que el votante sea consciente de cómo le afectan sus decisiones, en la vida diaria y como votante). Y en todo su discurso late la advertencia contra la tentación de un populismo que "explota miedos infundados". 

"Estado y mercado no son sustitutos uno del otro, sino complementarios", cada uno en su esfera, defiende el economista que asegura que no quiere un Estado más grande, aunque sí más fuerte en lo que debería ser su principal tarea, fijar las reglas básicas de funcionamiento para los agentes económicos:

 "En esta crisis, el Estado ha sido demasiado frágil y demasiado fuerte. El verdadero culpable de lo que pasó en 2008 fue el Estado, que no reguló bien a la banca. No hizo su trabajo".J.Tirole.

Entrevista en la radio

dimarts, 16 de maig de 2017

Curso consultores EBC:IMPLANTACIÓN DEL BALANCE DEL BIEN COMÚN EN EMPRESAS Y ORGANIZACIONES

IMPLANTACIÓN DEL BALANCE DEL BIEN COMÚN EN EMPRESAS Y ORGANIZACIONES

Consultoría online
https://www.brainspro.com/project/consultor-de-empresas-del-bien-comun/

    Accede con este curso al equipo de consultores homologados de la EBC.
    Incluye prácticas reales en empresas. Plazas limitadas.
    • EQUIPO DOCENTE:
    • Coordinación General:  Fernando Dugo
    • Coordinación  Académica: Andreu Pérez
    • Docentes: Ramón Morata, María Amigo, Pedro Olazabal, Javier Goikoetxea, Alfonso Ribarrocha, Fernando Dugo, Carlos San Juan, Andreu Pérez, José Miguel Ribera, Albert Huertas, José David Monzón.
    • Secretaría académica: David Santos

    ¿POR QUÉ ESTE CURSO?
    Presentación y objetivos

    Desde la Asociación para el Fomento de la Economía del Bien Común sentimos una gran satisfacción al poner a disposición de los futuros consultores y de muchas personas interesadas, este curso dónde profundizamos en el conocimiento y aplicación del Balance del Bien Común(BBC).
    El BBC permite que las organizaciones midan su desempeño ético, su aportación a la sociedad, desde sus trabajadores, a sus proveedores; desde sus finanzas a su entorno social más cercano. Relacionándolo con los valores constitucionales de justicia social, sostenibilidad, dignidad, transparencia, participación democrática  y solidaridad.
    De ahí su gran aportación y la necesidad de facilitar y ayudar a su implantación. De instruir sobre el propio Balance y sobre lo que implica: código ético, de conducta, plan de mejora y, en definitiva, incorporar a la cultura de la organización una forma de hacer las cosas más justa y más gratificante para todos/as.
    Además, este nuevo modelo permite visibilizar las buenas prácticas de las empresas y organizaciones también para que sean reconocidas por la sociedad y puedan ser recompensadas.
    Al finalizar el curso, deberás sentirte mejor, deberás sentir la importancia del aporte social que puedes realizar como persona y como empresa al Bien Común y sabrás cómo ayudar a otros y otras personas  a hacerlo.
    Si es así, habremos conseguido nuestro objetivo principal.

    Dirigido a 
    Desarrollar en los consultores el aprendizaje y las competencias necesarias para apoyar, asesorar y acompañar a empresas y organizaciones en la elaboración del Balance del Bien Común y en los planes de mejora correspondientes. 
    Asociados, simpatizantes, profesionales y  empresario/as que deseen adquirir el conocimiento  necesario para aplicar la matriz del Bien Común en sus empresas y organizaciones.

    ¿QUÉ TE LLEVAS?
    Certificado
    La realización de este curso se considera fundamental para acceder al Equipo de Consultores Homologados de la EBC. Los/as alumnos/as serán evaluados/as de forma continua y se expedirá el correspondiente certificado por 200 horas.

    Duración 11 semanas de sesiones técnicas y 12 semanas de prácticas.

    Formato Se estima una dedicación de 7-8 horas semanales. El programa se estructura en módulos con una semana de formación y una semana para realizar las evaluaciones para cada módulo.

    Calendario lectivo El curso consta de 150 horas lectivas y 50 horas de trabajo práctico en grupo. Las sesiones lectivas comienzan el día 5 de junio y finalizan el día 05 de noviembre. El trabajo práctico tiene de fin de plazo el día 27 de febrero 2018. 

    Requisitos de admisión Se dispone de 60 plazas que serán asignadas por una Comisión de Admisiones con los siguientes criterios de prioridad:
    • Estar dado de alta en la Asociación
    • Las admisiones se realizaran por orden de  inscripción  y de abono de la matricula del curso.

    ÍNDICE DE CONTENIDOS
    1. Qué es la Economía del Bien Común 
    • 1.1 Antecedentes históricos
    • 1.2 Orígenes y situación actual
    • 1.3 Relación con otras alternativas al modelo económico convencional
    2. Qué aporta la EBC a la empresa 
    • 2.1   Principios éticos, legales y normativos
    • 2.2   El rol de los diferentes agentes
    • 2.3   Los beneficios de aplicar el BBC
    3. El rol del consultor EBC
    4. Las tres semillas 
    • 4.1   Semilla 1. El Balance interno
    • 4.2   Semilla 2. Verificación por pares o grupos peer
    • 4.3   Semilla 3. Auditoría
    5. El Balance del Bien Común
    • 5.1 Descripción de las herramientas y cómo se aplica
    • 5.2 TEMAS A
    • 5.3 TEMAS B
    • 5.4 TEMAS C
    • 5.5 TEMAS D
    • 5.6 TEMAS E
    6. El objetivo final. La Memoria y el Plan de Mejora
    • 6.1 Como elaborar la memoria del BBC  
    • 6.2 Como elaborar el Plan de mejora