El papel del gobierno en el modelo de Diamante de Porter.
El gobierno debe de actuar como catalizador, debe empujar a
las compañías para que levanten su desempeño, estimulen la demanda primaria por
productos avanzados, se enfoquen en la creación de factores especializados y
estimulen la cooperación indirecta, y
hagan cumplir las regulaciones anticompetitivas.
Porter introduce el concepto llamado racimos o grupos de
firmas interconectadas, de proveedores, de industrias relacionadas y de las
instituciones que se presentan en ciertas ubicaciones.
La
destrucción creadora consiste en el reemplazo de las combinaciones productivas
obsoletas de la microeconomía. Actualmente transitamos por un intenso proceso
de destrucción creadora con base en la informática, la biotecnología y la microelectrónica
y no escapan a esa necesidad de avanzar en la destrucción creadora ni las
economías competitivamente avanzadas ni las rezagadas. Ello se debe a que una
vez definida la fase expansiva de los negocios a través de los racimos de innovaciones,
el dinamismo de las inversiones empieza a mostrar signos de agotamiento.
Como
contrapartida de lo anterior, la demanda de nuevos productos también se
debilita con lo que se refuerza el agotamiento de la innovación. Las expectativas
expansivas sufren un cambio de tendencia y los empresarios innovadores calculan
inversiones con tasas de retornos poco estimulantes. Habrá llegado la fase
depresiva, la cual no toca solamente al sector real de la economía, sino
también al financiero. En un punto inferior de la fase depresiva los empresarios
innovadores vuelven a calcular proyectos de inversión rentables con respecto a una
tasa de interés castigada por la depresión y entonces se concretizarán los
planes de expansión que despuntarán la recuperación, se trata de una
destrucción creadora esencialmente dinámica.
“Las
instituciones (reglas del juego) y las organizaciones (empresas) constituyen
algo más que un mero “marco”, como suelen rotularlos otros enfoques; por el
contrario ellos son un elemento esencial de la dinámica estructural con respecto
a la cual las empresas actúan en un sentido o en otro
Las
economías postindustriales inducen sin lugar a dudas las fluctuaciones de los
mercados emergentes, pero diversas experiencias históricas (Canadá, el Japón de
las postguerras, la Alemania derrotada, el sudeste asiático recientemente) nos
muestran de qué manera las fases depresivas pueden ser transformadas en
procesos de emergencia económica. ¿Cuál es el módulo de esa dinámica, de esa
evolución?: el desarrollo de la ventaja competitiva nacional, para el caso de
economías rezagadas como las latinoamericanas y siguiendo el mismo criterio, la
transformación de las economías de rentas en economías productivas. Los agentes
de este
cambio son
los empresarios innovadores.
Mientras
no se configure la masa crítica de empresarios innovadores que harán mutar la
economía rezagada competitivamente, las instituciones correspondientes no hacen
más que reciclar los incentivos propios del atraso como, por ejemplo, una
democracia no competitiva
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Fluctuaciones cíclicas en Schumpeter




