Liderazgo: un concepto en construcción
Con la llegada de la nueva cultura colaborativa que todos hoy testimoniamos, el rol del liderazgo en las organizaciones debe y, por suerte, empieza a concebirse de un modo diferente. En un contexto en el que la creatividad y el capital intelectual son determinantes y el talento fluye en dirección de las mejores oportunidades, las organizaciones y quienes las dirigen necesitanpromover más el compromiso que la lealtad de sus empleados. Factores importantes, como la creatividad y la capacidad de innovación, requieren la dedicación y el involucramiento de las personas. El uso creciente de la comunicación a través de los medios sociales para crear colectivamente, da lugar a una suerte de necesario proceso de “intercreatividad”.
¿Quién nos da permiso para explorar nuestro mundo? La pregunta daría a entender que el mundo en realidad le pertenece a alguién más. ¿Quién nos da permiso para comunicar lo que creemos, lo que experimentamos y lo que descubrimos? La pregunta refleja una historia de voces oprimidas, de culturas enteras que han llegado a creer que sólo el poder tiene autorización para hablar. Porque la capacidad de hablar implica poder y conlleva la propiedad y el control que ésta confiera. Si las organizaciones actuales entienden la importancia de las nuevas ideas en el actual contexto epocal, pero las buscan sólo en un grupo de gerentes , jefes o directores parcialmente ilustrados estarán amordazando a la mayoría de los que en ellas trabajan. Si piensan que sólo unos pocos están capacitados para pensar, y los demás a cumplir un horario, el fracaso queda asegurado. Esto lo vivo a diario donde me desempeño. Quienes creen dirigir las organizaciones tendrán que aprender a vérselas con personas que son libres para saber, ir, hacer y ser. Esto es inevitable.
Hoy gestionar y dirigir una organización requiere un sólido conocimiento de la naturaleza humana, de sus miedos, motivaciones y aspiraciones primordiales. No todo es ingenierilmente cuantificable, por ello, la nueva visión que deberían tener los líderes de hoy debería motivar una formación profundamente humanística que favorezca la fructificación de las fuerzas creativas y el espíritu emprendedor que yacen en todos los miembros de las organizaciones.
El líder de hoy se debería parecer más a un gurú espiritual vestido de elegante occidentalidad casual. Es más un consejero, una fuente de inspiración, un motivador o un director de orquesta. Un verdadero líder intenta inspirar más que exigir, ya que entiende que los subordinados se heredan, pero los seguidores se ganan; promueve el espíritu crítico en los demás, es carismático, sabe que usar su poder para reclamar y demandar, conduce al final de cuentas a la pasividad de sus subordinados y no a la acción proactiva / creativa.
La tarea del liderazgo de hoy no consiste tan sólo aumentar las ganancias de los accionistas, sino también en dar sentido al trabajo, mostrándose como un ejemplo de autodisciplina, capacidad, determinación, sentido de responsabilidad, conocimiento y una fundamental dosis de pasión. Quienes tengan la responsabilidad de ser líderes, deberían tratar de promover un trabajo espiritualmente pleno, socialmente constructivo, experimentalmente diverso, emocionalmente enriquecedor, que fomente la autoestima, y constituya un desafío creativo para todo el grupo, al punto que el trabajo se convierta en la forma de auto-expresión de cada empleado, promoviendo la necesidad inagotable de crecer, aprender, sentirse más y más vital y ser feliz.
Las principales tareas de los líderes que reclama el mundo consisten en establecer y comunicar con pasión los valores, la visión y la misión de las organizaciones a las que sirven, comprender las necesidades de los empleados y clientes, saber escuchar, motivar en lugar de imponer su autoridad, ser convincente en vez de tener una actitud coercitiva, garantizar un adecuado sistema de reconocimiento del justo mérito a través de premios e incentivos (materiales o no), facilitar el aprendizaje, tener una actitud empática y promover la sinergia, construir una visión compartida, una cultura cooperativa y un clima de respeto y ética, mostrar el camino a seguir a través del ejemplo personal, fomentar la innovación, el progreso y mejoramiento continuo, dignificar y respetar a los empleados y hacer que estos se respeten entre sí, fomentar la confianza, darse cuenta que su éxito es el éxito de todos y así siguiendo.

Hay recursos que por su naturaleza son productores de vida, renovadores de potencialidad, generadores de diversidad y enriquecimiento colectivo. Recursos tales como la comunicación y el lenguaje, el amor y el conocimiento, la creatividad sin límite que como especie poseemos, el poder de la voluntad y el sentido de superación, la memoria colectiva, el humor y la alegría compartida, la identidad grupal, la democracia, etc.
Imaginar, crear, fortalecer y despertar esos recursos es la tarea de los verdaderos líderes, de aquellos que hoy son responsables de iluminar con el ejercicio ejemplar de sus actos, nuestro camino hacia el mañana. Esto vale tanto, para aquellos que encabezan los directorios y gerencias de las grandes empresas, como para los maestros, educadores, profesores, emprendedores sociales y todo aquel que sienta el impulso de transformarse en agente de los cambios que reclama nuestro mundo.
http://humanismoyconectividad.wordpress.com/2012/02/13/liderazgo-1/
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